martes, 21 de enero de 2014

Colaboración entre la DGT y los institutos de formación Profesional.



Los Institutos de Formación Profesional y la DGT colaboran para incluir contenidos de Educación Vial en los programas de Ciclo Superior. El objetivo, proporcionar otra herramienta de trabajo a los futuros profesionales de la integración social.

 .A partir de este curso académico, los centros de Formación Profesional (FP) podrán incluir la Educación Vial entre sus contenidos educativos. 
Más concretamente, se trata de proporcionar a los alumnos de Ciclo Superior de Técnicos en Integración Social una nueva herramienta, la Educación Vial, para el desarrollo de la autonomía y la inserción social de personas pertenecientes a colectivos con riesgo de exclusión social. 

El programa, que ya ha pasado una fase experimental con 60 alumnos tutelada por los pedagogos de la Unidad de Intervención Educativa de la DGT, está disponible para todos los centros interesados en él "Este programa parte de la realidad de personas con riesgo de exclusión, ya sean niños, jóvenes, adultos, mayores o personas con discapacidad", explica Perfecto Sánchez, director del Centro Superior de Educación Vial de Salamanca de la DGT, para quien  "el objetivo es formar profesionales capaces de cubrir esas necesidades mediante actividades de educación vial".

El módulo (asignatura) que incluye este programa, abarca un curso académico completo y consta de varias fases en las que los alumnos eligen un colectivo social, identifican sus necesidades y proponen actividades educativas siguiendo las pautas que marcan sus profesores conjuntamente con los pedagogos de la DGT. 

"El concepto de Educación Vial es general, nuestros alumnos aprenden a adaptarlo al día a día de estas personas. En Integración Social trabajamos con valores para la convivencia y el respeto, también a través de la Educación Vial. Todos compartimos la calle", explica Elena Torres, profesora de Intervención Socio comunitaria del IES Pío Baroja de Madrid, centro pionero en incorporar la Educación Vial que el año pasado fue premiado por la DGT por un proyecto sobre niños con autismo.

Qué es la apnea del sueño



La apnea del sueño es un trastorno que produce un estrechamiento en las partes blandas mientras dormimos, de tal modo que dificulta el paso del aire a los pulmones. Esto ocasiona pausas respiratorias durante el sueño que pueden ocasionar hasta 400 despertares de corta duración y, por tanto, somnolencia diurna. En los casos más graves esa somnolencia se produce mientras se realizan actividades cotidianas y sedentarias, como hablar por teléfono, trabajar e, incluso, conducir.



La apnea del sueño duplica el riesgo de acciden 


Hay dos razones para hablar de apnea del sueño y no de otros trastornos que causan somnolencia diurna. Primero, está muy presente entre la población (afecta al 4-6%), aunque la mitad no recibe tratamiento y muchos desconocen que la padecen. Además, el conductor con apnea duplica el riesgo de accidente de tráfico; pero con tratamiento adecuado, ese riesgo no existe.

La Sociedad Europea del Sueño (SES) y la Asamblea de Sociedades Nacionales del Sueño (ANSS) han realizado un estudio sobre somnolencia y conducción. Entre las conclusiones se encuentra que la mayor parte de los accidentes relacionados con la somnolencia se producen durante la primera media hora de conducción y en la franja horaria que va desde las 00:00 horas a las 8:00. El representante español en el comité médico del proyecto europeo, Joaquín Terán precisa que "la apnea, cuya prevalencia entre la población es significativa, afectando al 4-6%, es la que más se asocia con un riesgo de accidente de hasta 2 y 3 veces más que en la población sana". 

Con el tratamiento adecuado, un paciente con apnea del sueño puede conducir con seguridad.  

viernes, 17 de enero de 2014

COMO ACTUAR EN CASO DE ACCIDENTES.



Aunque el número de accidentes de tráfico ha ido disminuyendo estos últimos años, el número de víctimas mortales que anualmente se producen sigue siendo elevado. Una correcta actuación durante la primera hora después del accidente es de vital importancia, ya que es durante este periodo de tiempo cuando se produce la mayor parte de las muertes. 
 Obligación de auxilio

Toda persona que presencie, se encuentre o esté implicada en un accidente está obligada a prestar ayuda, cuando sea necesario y siempre que no exista riesgo propio ni de terceros.

De no hacerlo se incurrirá en un delito de omisión de socorro tipificado por el código penal. Así mismo las personas que, no pudiendo prestar socorro, no demanden con urgencia el auxilio de otras personas.

Cómo actuar ante un accidente

La actuación básica en caso de accidente será la indicada por la regla PAS (Proteger, Avisar, Socorrer). Recordar estas siglas nos ayudará a actuar de forma correcta, sobre todo teniendo en cuenta que los primeros instantes de un accidente suelen ser momentos de caos y de mucha tensión.

 Proteger

En primer lugar adoptaremos medidas de protección, tanto para nosotros como para el resto de usuarios de la vía:

  • Nos protegeremos a nosotros mismos estacionando nuestro vehículo en un lugar seguro. Si es posible lo haremos fuera de la calzada y del arcén. Cuando no sea posible accionaremos las luces de emergencia.
  • Antes de salir del vehículo nos pondremos el chaleco reflectante. Aunque sólo es obligatorio llevar uno en el vehículo, es aconsejable llevar alguno más.
  • Señalizaremos el lugar del accidente con los triángulos de preseñalización de peligro a 50 metros y visibles a 100 metros.
  • Inmovilizaremos el vehículo accidentado con el freno de mano e impedimos que se fume en la zona del accidente.
  • Intentaremos garantizar la seguridad del tráfico avisando a los conductores que se aproximen al lugar del accidente.

 Avisar

Una vez hemos tomado las medidas de protección anteriores, avisaremos a los servicios de emergencia llamando al número 112. Este número es accesible en toda Europa, aunque no se disponga de cobertura ni de saldo en el móvil.

Los servicios de emergencias actuarán en base a la información que les proporcionemos, por lo que es importante transmitir los datos que nos soliciten con concreción y detalle.

Socorrer

El último paso de la regla PAS será socorrer a las víctimas. Si no tenemos conocimientos de primeros auxilios y no existe peligro para los heridos lo mejor será no manipularlos, sobre todo para evitar posibles lesiones medulares. Si existe peligro para los heridos, los moveremos manteniendo la cabeza y el cuello siempre rectos. Como norma general nunca quitaremos el casco a un accidentado.

Es importante estar al lado de la víctima y taparla, tanto en invierno como en verano, para evitar una posible hipotermia. Hablaremos con ella para transmitirle tranquilidad y seguridad, indicándole por ejemplo que la ayuda ya está en camino, que no se preocupe por los demás heridos o que todo está bajo control.

Debemos desterrar la idea de que ayudar en un accidente es únicamente auxiliar a los heridos. Los dos primeros pasos de la regla PAS, proteger y avisar, son fundamentales y de realización inexcusable por parte de la persona que socorre.

Si al llegar al lugar de un accidente la ayuda ya estuviera organizada, no tendremos la obligación de parar. En este caso es importante continuar nuestro trayecto sin ralentizar la marcha para observar el suceso. En muchos accidentes se producen atascos y situaciones de peligro por lo que es conocido como el efecto mirón.

LA FATIGA COMO FACTOR DE RIESGO.



La conducción bajo los efectos de la fatiga.

Es triste comprobar cómo muchos conductores afirman conocer los peligros de la fatiga al volante, mientras que el número de siniestros debidos a este factor de riesgo se mantiene muy elevado.


La fatiga al volante es otro de los factores de riesgo más comunes y peligrosos para la conducción. Se ha calculado que conducir fatigado se relaciona, de manera directa o indirecta, en al menos un 20-30% de los accidentes de tráfico.



Si realizas una tarea durante demasiado tiempo, antes o después llegará un momento en que tu rendimiento empezará a disminuir y no podrás continuar con ella con eficacia. Del mismo modo, conducir durante muchas horas se relaciona claramente con la siniestralidad en el tráfico, ya que con el tiempo tus capacidades para circular con seguridad van disminuyendo gradualmente, hasta llegar a límites muy peligrosos.


Es importante insistir de entrada en que el factor más importante implicado en la aparición de la fatiga es conducir sin descanso durante demasiado tiempo. Como es lógico, existen otros muchos factores que influyen en este proceso, como por ejemplo.
- La dificultad de la conducción.
- El tipo de carretera o las condiciones climatológicas.

Sin embargo, estos otros factores sólo determinarán en qué momento empezarás a experimentar los síntomas de la fatiga, así como la intensidad que estos alcancen.




¿Qué puede potenciar tu fatiga al volante?

• No se realizan los descanso se hacen inadecuados (por ejemplo, demasiado cortos).

• Hace más difícil la conducción o aumenta la concentración necesaria para circular (por ejemplo, la conducción nocturna, la niebla, la lluvia o el tráfico denso).

• Aumenta la monotonía del entorno o de la propia tarea de conducción.

• Hace más incómoda la conducción (como por ejemplo, adoptar una mala  postura o tener un cuadro de mandos mal diseñado).

• Altera el estado psicofísico del conductor (como la prisa, el estrés o la ansiedad)


A continuación te vamos a mencionar algunos de los factores más frecuentemente relacionados con la fatiga al volante. Conocerlos te ayudará a entender mejor cómo actúa este factor de riesgo y, por supuesto, cómo prevenir sus peligrosos efectos.

Como verás, algunos de estos factores pertenecen al vehículo, otros a la vía y al entorno, y finalmente, muchos de ellos pertenecen al propio conductor


Factores externos: la vía y el entorno

•Circular por una vía con una elevada densidad de tráfico, en la que te ves sometido a frecuentes retenciones y paradas, requiere aumentar la atención y la concentración necesaria para circular, lo que puede potenciar la fatiga.


• Conducir por una vía poco conocida hace que tengas que estar muy atento a todo lo que te rodea duran te todo el trayecto.


Algunos tipos de firme, o si este está mal conservado, hacen vibrar en exceso tu vehículo, por lo que la conducción será más incómoda, difícil y cansada.


• Las condiciones climatológicas adversas, como la niebla, la lluvia, la nieve o las luces del amanecer y el atardecer, hacen más difícil la conducción  y te obligan a mantener un mayor nivel de atención.


Factores del vehículo

• Una mala ventilación o una temperatura elevada en el interior del vehículo pueden hacer más incómoda la conducción o incluso alterar el estado del conductor (por ejemplo, el calor puede ponerte irritable).

• Una iluminación deficiente, si circulas por la noche, puede hacer más difícil la conducción y requerir de ti un mayor nivel de atención sobre la conducción y aumentar la fatiga.


• El mal estado del vehículo, como por ejemplo un ruido excesivo del motor o las vibraciones por defectos en la dirección o en la suspensión, pueden hacer que la conducción te resulte incómoda y más difícil.


• Un diseño poco ergonómico del asiento o de otros elementos interiores del vehículo puede hacer más incómoda y más difícil tu conducción.




Factores del conductor

• Conducir durante largos periodos no parar a descansar o hacerlo de una forma insuficiente o inadecuada, son las principales causas de fatiga al volante.


• La prisa por llegar o mantener una velocidad excesiva durante mucho  tiempo exige de ti una mayor concentración en la conducción y puede alterar tu estado psicofísico.


• Conducir estando ya fatigado por las actividades realizadas antes de coger tu vehículo implica no descansar adecuadamente y altera tus capacidades para conducir.


• Conducir con hambreo bajo los efectos de la somnolencia hacen que el conductor tenga que hacer un mayor esfuerzo al conducir.


• El alcohol, las comidas copiosas, las enfermedades (como un simple resfriado) o el estrés alteran el estado del conductor y pueden hacer más incómoda la conducción.


• Los cambios en los hábitos normales de conducción (por ejemplo, conducir de noche cuando no estás acostumbrado a hacerlo) exigen un mayor esfuerzo en la conducción.

• Las posturas inadecuadas en el asiento hacen también incómoda y más difícil la conducción.


• Los conductores noveles, al no haber automatizado todavía muchos de los procesos implicados en la conducción, han de concentrarse de manera más elevada en ellos y se fatigan con mayor facilidad.

12 Educación Vial elevada en ellos y se fatigan con mayor facilidad.


Cómo afecta la fatiga al conductor.

Los efectos que puede producir la fatiga en tu organismo son numerosos. Como verás, muchos de ellos alterarán directa o indirectamente las capacidades implicadas en una conducción segura.

Reconocer todos estos signos y síntomas que produce la fatiga te será de gran ayuda para cumplir dos objetivos:


•  En primer lugar, comprenderás mucho mejor por qué la fatiga es un factor de riesgo importante y peligroso.


• En segundo lugar, reconocerás los síntomas en cuanto empiecen a aparecer y podrás frenar la fatiga antes de llegar a sufrir un accidente. Esto es más difícil de lo que muchos conductores piensan, por lo que es necesaria una formación adecuada para ello, como la que aquí puedes encontrar.



La fatiga altera tu visión...

• Tu visión puede volverse borrosa, generando problemas para enfocar objetos en el campo visual y provocando una clara disminución de la agudeza visual.


• Suele aumentar el número y la duración de los parpadeos, por lo que tus ojos permanecen completamente cerrados durante más tiempo.


•Los ojos suelen quedar parcialmente cerrados, lo que, además de reducir el campo visual, es un indicador del nivel de somnolencia.


• Si la fatiga es elevada, pueden incluso producirse ilusiones ópticas, tales como percibir brillos, luces, sombras o deformaciones de la carretera.


• El cuerpo combate automáticamente la fatiga durmiendo. No se puede controlar el momento en que nos quedamos dormidos.

 

La fatiga altera tu audición...


• Puedes experimentar reacciones bruscas y exageradas ante algunos sonidos repentinos (por ejemplo, frenar bruscamente al oír el sonido de un claxon).


• La  sensibilidad auditiva puede disminuir, por lo que puedes llegar a ignorar  parte de la información sonora que te llega del tráfico y de tu propio vehículo.


La fatiga altera tus sensaciones corporales...


• Son frecuentes las sensaciones de pesadez en el cuerpo.


• En la cabeza suelen experimentarse pequeñas migrañas y sensaciones de presión, especialmente en las sienes.


• Los dolores de nuca y de espalda son muy habituales y hacen incómoda la conducción, lo que suele repercutir en frecuentes y peligrosos cambios de postura

• También es común que aparezcan hormigueos, picores y calambres en brazos y piernas.



La fatiga altera tus movimientos...


• Tus movimientos serán más lentos, menos precisos y menos eficaces, lo que puede exponerte fácilmente a situaciones de riesgo.


• Suele disminuir también el número de maniobras que realizas (por ejemplo, se suele corregir la dirección un menor número de veces).


• Aparecen los movimientos indicadores de fatiga.


• Cambios de postura con frecuencia.


• Estiramientos.


• Bostezos.


• Acomodos en el asiento.


• Movimientos de las manos, tales como rascarse o colocar una mano sobre la pierna.


• Las llamadas conductas lúdicas, tales como cantar, silbar o ciertos movimientos rítmicos y repetitivos (como, por ejemplo, juguetear con los dedos sobre el volante o la pierna).


La fatiga altera la toma de decisiones...


• Disminuye la cantidad y la calidad de la información que recoges del  ambiente, debido a las alteraciones en la vista, en el oído y en tus sistemas  atencionales (es especialmente difícil mantener la concentración en el  tiempo y son frecuentes las distracciones).


• Puedes malinterpretar fácilmente las situaciones de tráfico o los comportamientos de los demás, por lo que tus decisiones pueden no ajustarse a la realidad y ponerte en riesgo.

• Tu razonamiento bajo los efectos de la fatiga estará gravemente afectado y probablemente las decisiones que tomes no serán las más adecuadas.


• Tu tiempo de reacción se verá claramente incrementado, por lo que tardarás más en reaccionar ante una situación de peligro.